Paulatinamente hemos ido reconociendo la importancia de hablar sobre salud mental y romper con los prejuicios asociados a ella. La salud mental es parte de nuestro bienestar general, tiene un impacto directo en nuestro sentir, pensar y actuar. Abordarla abiertamente es esencial para vivir en familias más empáticas, comprensivas y solidarias; a su vez crea comunidades más saludables y resilientes.
Durante mucho tiempo, la salud mental fue mal entendida y estigmatizada. Quienes padecían algún trastorno de salud mental eran marginados y excluidos de la sociedad. Sin embargo, esta visión ha ido cambiando gradualmente gracias a la difusión de conocimientos, a las historias de superación y por sobre todo porque nos hemos permitido hablar de ellas. Con esto desterramos los mitos y las falsas creencias. De igual forma, educamos a la sociedad sobre su naturaleza y comprendemos cómo se afectan las personas y sus entornos.
La apertura y transparencia también alienta a buscar ayuda cuando se necesita. Muchas personas evitan el tratamiento debido al estigma asociado, lo que puede agravar su situación. Al normalizar la conversación sobre salud mental, creamos un entorno seguro y libre de prejuicios para buscar apoyo. Además, fomentamos la empatía y se reduce el sentimiento de soledad y aislamiento. Compartir experiencias crea una red de apoyo social que marca la diferencia en la vida de quienes se sienten solos en su lucha.
Promover esta conversación al interior de las familias puede ser un tremendo aporte para mirar sus dinámicas y relaciones. Aprender a escucharse, a reconocer sentimientos y a compartir experiencias de vida contribuye a fomentar la comprensión y el apoyo mutuo, lo que finalmente redunda en una mejor calidad de vida.
Detrás de todo esto, también hay un esfuerzo colectivo. Como sociedad, debemos crear entornos seguros para hablar sobre salud mental. Solo así brindaremos el apoyo necesario a personas y familias que lo necesitan.
Atrevámonos a hablar abiertamente sobre salud mental, rompamos los prejuicios. Juntos, rompamos el silencio y marquemos la diferencia en la vida de personas y familias que enfrentan los desafíos de salud mental en nuestro país.
Mónica Vásquez