El poder de la palabra

Puerto Montt y sus alrededores, desde fines de la década del 80, hasta hoy ha experimentado un importante flujo migratorio. Un intercambio cultural que nos invita a hablar de la importancia de la comunicación.

El lenguaje es universal, poderoso, dinámico y define la forma en la que percibimos el mundo. El lenguaje es la capacidad del ser humano para comunicarse con otro; incluye expresión corporal, tono de voz y por supuesto las palabras.

Las palabras influyen en las relaciones interpersonales en todo ámbito: educacional, laboral, social, familiar, entre otras. Estos ámbitos son determinados dependiendo de qué palabras se usan y cómo se expresan.

Mientras más vocabulario usamos, más finamente llegamos a procesar lo que pensamos y más fielmente lo expresamos. No hay pensamiento sin concepto verbal detrás, es decir no podemos concebir una idea si esta no la pre-visualizamos mentalmente con palabras. Las ideas nacen con la palabra. Sin concepto verbal, sólo hay emociones y expresión corporal.

Las palabras que utilizamos para comunicarnos son las bases para nuestra conexión con otros, con nuestro entorno y con nuestra identidad. Las palabras crean realidad. Lo que decimos puede crear emociones, pensamientos y acciones en nosotros mismos y en otros, según la percepción de cada persona.

Las palabras que nos decimos a nosotros mismos pueden influir en nuestra autoestima y confianza, por ejemplo: «no soy tan bueno» o «nunca conseguiré eso», crean una realidad interna limitante que nos impide alcanzar nuestro potencial. Por otro lado, decirnos: «soy capaz», crea una realidad interna que nos mueve a lograr nuestros propósitos siendo más resilientes.

Existen algunos métodos que pueden ayudar a fortalecer conceptos en nuestra mente, uno de ellos es “la repetición de frases” que implica la repetición continua de una frase afirmación o concepto, instalando en nuestra realidad el concepto en cuestión.

En nuestra relación con los demás, las palabras que elegimos pueden construir “puentes o barreras”, generar confianza o desconfianza, promover la empatía o el distanciamiento. Usando palabras de inclusión, respeto a diferentes grupos étnicos, culturales o de género, creamos una realidad más justa y equitativa. Aparece la conexión, justicia, igualdad, dignidad, tan necesarias en la salud mental de cualquier ser humano.

Para que nuestro mensaje llegue al otro lo más fielmente posible, es importante que sea de forma efectiva, es decir con Claridad, Concisión, Escucha activa, Empatía, Retroalimentación y Coherencia.

Pongamos en práctica el poder de la palabra. Observemos su efecto sanador, conciliador, conector y creador de una nueva realidad tanto a nivel individual, interpersonal y colectivo, para disfrutar de nuestra región y en especial de este Puerto Montt que nos cobija con su propia, diversa y maravillosa identidad.

Vania Yunusic